Ésto se debe a qué en la mayoría de los casos se contrata personal con excelentes aptitudes pero pésima actitud, lo cuál es un pilar fundamental.
John C. Maxwell plantea lo siguiente :
- Gran talento + Actitudes pésimas = Equipo malo
- Gran talento + Actitudes malas = Equipo promedio
- Gran talento + Actitudes promedio = Equipo bueno
- Gran talento + Actitudes buenas = Equipo excelente
Lo que nos conduce a la conclusión de que un gran talento, o bien excelentes aptitudes, sin una buena actitud, se desperdicia, es por ello que debe valorarse mucho más la actitud en el ámbito laboral porque en la medida de que una persona presente una buena actitud y disposición para aprender y mejorar los procesos, se logra la excelencia, porque las aptitudes se pueden ir ayudando a que la persona la adquiera, pero la actitud es 100% intrínseca.
Claro que es importante el talento, no es que se desprecie, porque el IDEAL es encontrar alto potencial acompañado de la mejor actitud, pero si tuviera que decidirse entre uno de los dos, definitivamente debiese de ser la actitud.
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